jueves, 24 de octubre de 2013

Castaño del Cotanillo, Zarzalejo, Madrid


Castaño (Castanea sativa) Castaño del Cotanillo, Zarzalejo, Madrid

Dicen que la línea recta es el camino más corto. Pero el ser humano es muy complicado, pues cuando te ponen todas las condiciones óptimas para llegar a algo, casi todo el mundo tiende a complicarse y obtener o no, el resultado, después de muchas vueltas. 
Quizás sea un instinto para sobrevivir. La vida me ha hecho esto muchas veces, complicándose en el más fácil y simple de los obstáculos y se ha hecho exageradamente fácil, cuando algo era muy complicado en apariencia. 
Supongo que la realidad es que nuestras evaluaciones previas nos hacen ver de otro modo la vida, no siendo más que filosofía mal entendida.
La apreciación de la naturaleza en su máximo esplendor, te hace evaluar las dificultades desde el punto de vista de lo verdaderamente importante y las visicitudes menores se convierten en nada, dándote cuenta de lo verdaderamente importante de la vida. 
Esta es, sin duda,  la máxima de la verdadera filosofía zen japonesa. No tengas necesidades ni deseos no importantes ya que sufrirás con ellos y para ellos. Aprecia las cosas buenas de la vida que a menudo son las más próximas, sencillas y bonitas. Toma importancia de las cosas delicadas y minimiza las que no lo son y alcanzarás la felicidad.

Esto me pasó con este impresionante castaño europeo. Quizás sea el árbol más fácil de visitar de todos los más de 500 que aparecerán en este blog a excepción de los que están en sitios turísticos o en las ciudades.
La documentación previa era excesivamente sencilla. Desde Zarzalejo, subiendo por el deposito del Canal de Isabel II, media hora por la linde del pinar. 
La primera vez que estuve no fui capaz de encontrarlo. Eso sí, ese sendero a través de pino resinero, primero, y más arriba enebros y pinos silvestres fue muy agradecido a la vista. Llegué donde posiblemente no termina nadie que va a Zarzalejo, al final del cerro de la Machotas desde donde hay una vista magnifica del Puerto de la Cruz Verde.

Fue la segunda visita donde pude apreciar la majestuosidad del castaño más grande de nuestra comunidad. No llega a ser como los famosos del Bierzo o de El Tiemblo pero se asemeja.
Destacaría la cantidad de vestigios de tierra removida por los jabalíes alrededor del árbol en busca del manjar de la temporada otoñal; las castañas, que solo pueden disfrutar un mes al año. Quizás sea el fruto más evolucionado que exista ya que se recubre de una cáscara con terribles espinas, para evitar el manjar instantáneo de los animales, asegurándose que con el mal tiempo alguna castaña consigue finalmente germinar.

Según artículos publicados recientemente justo en esta zona se han descubierto indicios y ha habido avistamientos de lince ibérico. Por la zona no sería de extrañar que tan emblemático animal la hubiese elegido para  vivir de nuevo salvaje y libre.

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